viernes, enero 28, 2011

Homenaje al amor.


Hoy tengo un poco de insomnio.
No hay pesadillas ni malos pensamientos.
Resulta que no puedo dormir
porque aún no te quitas de mi mente.

Mis sabanas escoltan mi desvelo.
Tus olores me abrazan con lujuria.
Mi cama y yo invocamos tu presencia
que deambula desde el tierno eco
que han dejado tus gemidos.

Tu mirada me implora
otra hazaña en nuestra historia.

No puedo dormir
haciendo el inventario de placeres
que hoy me has regalado.
Unos nuevos…
y otros renacidos
desde el polvo de un olvido.

Tus jugos siguen impregnados
en mi barba.
Tu piel me rosa en cada movimiento.

No puedo dormir
porque aún mi cuerpo tiembla,
mis manos te buscan desde lejos,
mis ojos te tocan en tu sueño,
mi boca se hace agua con tus aguas
y mi lengua aún retoza con tus pechos.

Ha sido un insomnio productivo.
No estás, pero aún siento tus latidos.

Esta noche me has dado un regalo inolvidable.

95-2-2011

Derechos reservados. Datos de registro: Código: 1102158501428 Fecha 15-feb-2011 15:10 UTC


miércoles, enero 12, 2011

94-1-2011



Corre el primer escrito del año 2011. Uno, entre tantos que vendrán a lo largo de los próximos trescientos cincuenta y tres días. Uno más que sintetice nuestra historia, nuestros sueños, nuestras metas. Uno más que memorice el día a día, que profetice lo que sigue y que inmortalice lo vivido.
Hoy, en el parto del escrito noventa y cuatro que me inspiras, quiero contarte algo muy simple. Será una breve historia que nació un día cualquiera de esos tantos que marcan en nuestro calendario una gran celebración. Por eso, el orden cronológico de cada suceso vivido pierde relevancia ante tanta dicha, ante tanta abundancia de emociones, ante cada palabra razonada, ante el sinfín de entregas sin esperas ni condiciones. Ante el peso de una historia que se ha hecho historia por lo que vale y no por lo que cuenta. “Dicen los que saben, que solo los protagonistas conocen con exactitud los verdaderos hechos de una historia. Los que la cuentan, ponen, quitan y manipulan los hechos, según su conveniencia, su ego, sus creencias o su afiliación partidista.”. Para nuestra suerte, en nuestra historia no hay hechos de más, ni omisiones de hechos. No hay dioses que adorar, ni políticos que odiar, ni egos en busca de un trofeo. En nuestra historia no hay rivalidades, antagonismos, ni competencias. No hay trampas, mentiras, ni chantajes. No hay dudas, desconfianzas, ni faltas de respeto.
Cuentan que un día, dos personajes que caminaban por senderos diferentes, se encontraron por asares del destino. No hizo falta otra cosa. Ni celestinas, ni un Shakespeare enamorado. A partir de esa día, los días fueron verdaderos días, y qué decir de esas noches que dieron juventud a sus años y años a sus vidas. La vida cobró vida de entre sus propias cenizas y lo muerto reencarnó sin esperar tres días abriéndose paso a un amor sin límites ni emblemas de campañas.  Ella lo nombró Romeo. Él la nombró Julieta.
Hubo de todo y seguirá habiendo de todo. Pero eso mejor no te lo cuento, porque tú lo sabes tanto o mejor que yo y no quiero que digan por ahí, que por ser yo quien cuento esta historia, ponga, quite o manipule los hechos.
Termino el primer escrito del año. Uno más que te dedico y que me inspiras. Uno más que te enfatice, que en cuestiones de amor y de parejas, eres lo más hermoso que he vivido. 


Derechos reservados. Datos de registro: Código: 1102158501473 Fecha 15-feb-2011 15:14 UTC



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